ORIGEN DE LA IDEA

El proyecto nace durante un viaje que abarcó por varios meses parte de Asia. Luego de viajar por China, Japón y Filipinas por más de 4 meses llegué a Tailandia y ahí, en el norte de ese país en la montaña Tailandesa, me encontré por casualidad a unos 60 kilómetros de la ciudad de Chiang Mai con un taller donde fabricaban unos hermosos y a la vez tan particulares objetos de madera.

Fue difícil entender como desarrollaban cada una de estas piezas, la verdad es que fue bien impresionante ver y descubrir por un lado el proceso de fabricación, ya que estos cuerpos eran realizados a partir de una sola pieza de madera, ahuecados interiormente y esculpidas exteriormente por un artesano, un trabajo realizado completamente a mano. No lo podía creer. Y por otro lado descubrir y conocer la reutilización que se le daba a la madera del árbol de mango (tan lejana de mi conocimiento) luego de que los arboles eran talados y las plantaciones remplazadas por unas completamente nuevas. Este proceso que se da luego de que el árbol entrega sus mejores frutos durante sus años más productivos que son aproximadamente 10.

Eran productos de formatos similares y se podrían agrupar por tamaños, figuras ovaladas o esféricas, forma de tallados, etc. Pero cada pieza era única y particular. Por un lado, cada objeto era hecho a partir de una pieza de madera en particular y por otro lado, eran hechas a mano por un artesano quien se encargaba del proceso completo.

Soy arquitecto y partí con la idea de vivir y experimentar esas culturas tan diferentes a las nuestras, no estaba en mi mente un proyecto así y menos tenía noción de todo el trabajo que implicaba ni los conocimientos para hacerlo. A partir de ese momento el viaje cambió, me instalé en Chiang Mai con el propósito de ver si era viable la idea que estaba surgiendo y gracias al fundamental apoyo de Andrea, con quien hice parte del recorrido, comencé a trabajar, casi sin querer, en un proyecto muy distinto a lo planeado, pero a la vez muy motivante.

Fueron varias semanas de trabajo arduo por todo lo que implicaba intentar concretar la ida y la gestión de traer esos objetos a Chile. Nos movimos harto en nuestra pequeña scooter gestionando y desarrollando este proyecto, ir y venir al poblado donde se fabricaban y también trabajando en temas súper prácticos para ver la forma de cómo traer esos objetos de madera a Chile. Daeng, una señora muy chora y buena gente, fue la persona que me ayudo con todos los trámites y la burocracia para traer esos objetos.

En "terreno y en el taller" trabajé con Marko desarrollando algunas modificaciones a los objetos originales, ya que si bien eras hermosos, desde mi perspectiva eran demasiado rústicos para la idea y concepto que yo empecé a imaginar, entonces quise por decirlo de algún modo “afinarlos”, por lo tanto a partir del objeto original comencé a trabajar algunas ideas para darle ciertos matices a esos productos que expresaran la estética que tenía en mente y que me hacía más sentido. Y a su vez Marko trabajaba con cada uno de los artesanos explicándole las modificaciones al trabajo que estaban acostumbrados a realizar.

Conocimos buena gente, disfrutamos las comidas callejeras y el día a día. Compartimos, y confiamos en las personas que iban a realizar el trabajo de taller y el traslado (a pesar de la incertidumbre y del riesgo que se sentía), para que ojalá, estos objetos llegaran a Chile.

Fue así como, luego de más de 4 meses de trabajo en un taller en el norte de Tailandia, aproximadamente 1000 km de recorrido por tierra desde Chiang Mai a Bangkok y más de 1 mes y medio de viaje cruzando el océano hasta llegar a Valparaíso, estos objetos llegaron a Santiago de Chile.

mammluu.